Nutrición y salud de la piel - Cen Lola
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Nutrición y salud de la piel

Nutrición y salud de la piel

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y su cuidado va más allá del uso de cremas protectoras o hidratantes. Mantener la piel en buen estado depende de los cuidados que se le procuren. Además del uso de cremas y tratamientos adecuados, una alimentación equilibrada y saludable, rica en vitaminas y minerales, influirá de manera directa en la piel.

Una buena hidratación, una actividad física moderada y una alimentación equilibrada conforman la triple receta para lograr una piel sana y reluciente. La hidratación favorece la salud y el buen aspecto cutáneo, el ejercicio mejora el humor y el tono muscular, por lo que también es importante para realzar la apariencia de la piel, y la buena alimentación es fundamental para mantener su luminosidad (así como el ayuno prolongado es pernicioso porque provoca el efecto contrario).

La dermatología más avanzada contempla la alimentación para prevenir entre otras afecciones, el efecto oxidante del sol del verano.
El verano, es tiempo de enseñar la piel y, también, de protegerla. En los anuncios publicitarios, infinidad de productos cosméticos proponen alternativas para lucir pieles perfectas, pero ¿es posible conseguir ese objetivo de una manera natural y saludable? La respuesta es afirmativa.

Además de ser prudentes con la exposición a los rayos solares y de hacer ejercicio de manera habitual, múltiples alimentos contribuyen a cuidar la piel desde dentro. Consumir altas raciones de fruta y verdura, por su composición nutricional, resulta clave para proteger y mejorar el aspecto del cabello y la piel, además tal y como afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), un consumo diario suficiente de frutas y verduras podría contribuir a la prevención de enfermedades importantes, como las cardiovasculares y algunos cánceres.

Para que la piel -y con ella el pelo y las uñas- conserve un buen estado de salud, es preciso acertar en la elección de los nutrientes.

Los nutrientes que mejor cuidan la piel son:

-El beta-caroteno, precursor de la vitamina A, también llamado retinol, o el licopeno, pigmento vegetal carotenoide. La principal fuente es el tomate y sus productos derivados. Otros alimentos que lo contienen son: frutas y verduras amarillas o anaranjadas (zanahoria, calabaza, boniato, melocotón, cerezas, nectarinas, etc.), verduras de hoja verde, hígado y productos lácteos.

-La vitamina B6. Está en muchos alimentos proteicos: pescado azul, huevo, frutos secos, levadura de cerveza, carnes magras, plátano, pasas, alubias, cereales integrales y aguacates.

-La vitamina E. Presente en alimentos de origen vegetal: cereales fortificados, frutos secos, germen de trigo, aceites vegetales y verduras de hoja verde.

-La vitamina C y el colágeno. Las mejores fuentes de vitamina C son las frutas, como los cítricos, las fresas, las moras o los kiwis. También se encuentra en verduras como los pimientos, la col o los tomates. Tiene una potente acción antioxidante y está relacionada con la producción de colágeno, que no se puede incorporar al organismo de forma externa y, sin embargo, es una proteína básica para mantener la piel tersa y sin arrugas.

Cobre. Se halla en carnes, crustáceos, verduras secas, agua potable y cacao.

Selenio. Se concentra en carnes, huevos, marisco, ciertas setas y cereales.
Es evidente el papel de la alimentación -en particular, de ciertos antioxidantes- en el cuidado de la piel sana, así como su papel protector ante el fotoenvejecimiento. De hecho, la piel, en sus distintos estratos, contiene dispersos un grupo de antioxidantes protectores, tanto enzimáticos (glutatión peroxidasa, superóxido dismutasa y catalasa) como no enzimáticos (distintas formas químicas de la vitamina E o tocoferol, vitamina C o ácido ascórbico, ubiquinol -la forma más activa de la coenzima Q10-, carotenoides, beta-caroteno, luteína, zeaxantina, licopeno, etc.). Por ello, con la selección de alimentos se busca una dieta regenerativa que incluya los nutrientes y antioxidantes que procuran una piel sana.
Todos ellos están en la lista de alimentos que se presenta a continuación.

1- El agua. El primero que debe incluirse, aunque muchos no lo contemplen como un alimento en sí mismo, es el agua. Conviene que el agua esté depurada. No hay que olvidar que en algunas frutas (como la sandía, el melón, la pera, las cerezas y las naranjas), el 85% de la composición es agua. Es sabido, pero resulta imprescindible repetirlo: hay que beber agua -más aún cuando hace calor

2- El brócoli. La familia de las coles, y en especial el brócoli, es rica en antioxidantes, sobre todo los derivados de las vitaminas C y E. La vitamina C produce colágeno y mantiene la piel sana y flexible, mientras que la vitamina E protege las membranas celulares de la piel y defiende contra el daño por radiación de rayos UVA

3- Las avellanas. Estos frutos secos son una de las mejores fuentes alimenticias de vitamina E, que nutre la piel y la protege del sol. Al ser unos alimentos tan densos en nutrientes y en energía, un puñado diario (unos 25 gramos) son suficientes para proveerse de sus beneficios de manera equilibrada.

4- Las zanahorias. Las zanahorias destacan sobre el resto de hortalizas por su riqueza en beta-caroteno, el antioxidante que se convierte en vitamina A dentro del cuerpo. Este compuesto ayuda a reparar los tejidos y, al tiempo que contribuye a tomar los rayos buenos del sol, protege a la piel de los dañinos. De hecho, la investigación más avanzada avala el uso de complementos dietéticos a base de beta-caroteno como apoyo a la protección solar frente a las quemaduras. Es curioso, pero las zanahorias cocidas aportan aún más beta-caroteno que las crudas y un sabor dulce más intenso.

5- Las semillas de calabaza. Si bien la carne de calabaza es una fuente de beta-caroteno parecida a la zanahoria, también sus semillas son amigas de la belleza de la piel. Su riqueza en zinc las convierte en una protección de las membranas celulares que ayudan a mantener el colágeno y promueve la renovación de la piel.

6- Pescado azul de temporada: verdel, anchoas, sardinas, bonito y atún. A pesar de la precaución que hay que tener con los metales pesados presentes en los pescados azules, sus beneficios superan los riesgos. Es más favorable optar por los más pequeños, como las anchoas, las sardinas, el verdel y el chicharro. Contienen altos niveles de grasas omega-3, que permiten una mayor permeabilidad de las membranas y, en consecuencia, un mejor funcionamiento celular. Estos nutrientes, por su carácter antiinflamatorio, también pueden ayudar a aliviar la inflamación en la piel. Para lograr estos efectos es imprescindible evitar las frituras y optar por preparaciones más ligeras, como el estofado, la plancha o el papillote.

7- Cereales integrales. Otro antioxidante fundamental para la piel es el selenio, un mineral que se encuentra en los cereales integrales y, por tanto, en las harinas que se procesan como pan y pasta, y el arroz integral. El selenio ayuda a proteger la piel contra los daños del medio ambiente y promueve su elasticidad y su salud general. Sin embargo, hay que tener precaución. Los suplementos de selenio, sobre todo de manera industrial, en dosis altas se han relacionado con problemas de salud, por lo que siempre es mejor obtener su beneficio de manera natural en los alimentos cotidianos.

8- Frutas tropicales, en verano. La naturaleza es muy sabia, y allá donde el sol es más intenso crecen las frutas más ricas en vitamina C y antioxidantes. Las frutas tropicales superan con creces el contenido en vitamina C y antioxidantes al resto, tal es el caso de la guayaba, la papaya y el mango (estas dos últimas también abundantes en beta-caroteno, poderoso antioxidante que potencia la reposición de las reservas celulares de la piel). No en vano, la vitamina C colabora para que el cuerpo produzca colágeno, el componente por excelencia que ayuda a mantener la piel firme y elástica. Todas estas frutas son muy ricas en agua lo que les hace ser perfectas para zumos, pero sus propiedades se potencian si se consumen a trozos.

9- Las verduras también son extraordinariamente buenas para el funcionamiento del corazón, lo que afecta de forma directa a las condiciones de la piel. Una buena circulación sanguínea ayudará a que la piel luzca joven y elástica durante mucho más tiempo.
Verduras: clave para una piel saludable.

• Verduras de color verde como las espinacas, los guisantes, el brócoli, el calabacín, la lechuga, los pimientos… Fuentes de vitaminas A, B y C, contienen todos los antioxidantes, minerales y nutrientes clave para reponer la piel. Además, ayudan a la desintoxicación, eliminando toxinas e impurezas de la piel. Sus altos niveles de vitamina C convierten a algunas verduras en un potente antioxidante, el cual protege del envejecimiento, potencia la formación de colágeno, ayuda a mantener la piel tersa y sin arrugas y fortalece el sistema inmunológico.
• Vegetales de color naranja y amarillo, como los pimientos, el maíz, la zanahoria o la calabaza, son muy ricos en betacaroteno, principal fuente de vitamina A, que ayuda a protegerse del sol, a combatir problemas de piel seca y a conservar la piel suave.
En cuanto a los minerales mayoritarios en las verduras, hay que destacar la presencia de potasio y el magnesio. Actúan como refuerzo en el organismo porque ayudan a mantener un nivel de hidratación adecuado, a producir energía y a sintetizar sustancias vitales. También intervienen en la contracción y relajación muscular, además de influir de manera positiva en el estado anímico.

La alimentación es un factor clave para mantener una piel y una salud saludables, pero no hay que olvidar la importancia de realizar deporte, de eliminar hábitos perjudiciales, como el tabaco o el alcohol, o de evitar las exposiciones prolongadas al sol. La piel tiene memoria, por eso hay que protegerla con fotoprotectores, ya que cualquier quemadura solar quedará registrada. Adoptar hábitos de vida saludables es el mejor tratamiento de belleza para lucir una piel radiante, hidratada y suave.

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